Ley del buen samaritano
Primeros Auxilios y RCP Hong Kong
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
Hong Kong no cuenta con ninguna ley de buen samaritano que otorgue protección legal a los rescatistas voluntarios: la cuestión se rige por el common law, que la región hereda del derecho inglés. Según esos principios, un simple testigo no tiene obligación legal de intervenir, pero una vez que emprende un rescate asume un deber de diligencia razonable. Los tribunales de Hong Kong probablemente seguirían el common law inglés, reacio a responsabilizar a un rescatista de buena fe.
Sin obligacion de actuar, pero con todas las razones para hacerlo
En Hong Kong ninguna ley le obliga a socorrer a un desconocido en peligro: ayudar sigue siendo una decisión libre, guiada por la conciencia más que por la obligación. El temor a la responsabilidad se cita a menudo como el principal obstáculo para intervenir, aun cuando el common law se muestra muy reacio a condenar a quien actúa de buena fe y con el cuidado esperado. En la práctica, quien interviene con calma y sensatez se expone a un riesgo jurídico muy bajo.
Por que la capacitacion es importante
En una ciudad tan densa como Hong Kong, un paro cardíaco puede ocurrir en un metro abarrotado, en una torre de oficinas o en una calle concurrida, y cada minuto sin reanimación reduce las probabilidades de supervivencia en torno a un 10 %. Las ambulancias deben lidiar con el tráfico y los rascacielos: mucho antes de que lleguen, es el testigo más cercano quien tiene una vida en sus manos. Una formación en RCP y primeros auxilios le da la confianza para actuar en vez de mirar, para comprimir, abrir la vía aérea y usar un desfibrilador. Aprender estos gestos es convertirse en el primer eslabón de una cadena capaz de devolver a alguien a la vida.